Pues llevan tiempo en mi reproductor las bandas sonoras de Jon Brion para
Punch-Drunk Love,
I ♥ Huckabees y, sobre todo,
Eternal Sunshine of the Spotless Mind.
No tienen nada de épico, más bien al contrario: denotan la antiépica de la batalla del individuo contra si mismo o contra las incoherencias de los usos sociales... O, bueno, al menos eso es lo que encuentro en común en las tres películas que he mencionado